Arquitectura Residencial
La sierra no se decora. Se construye con ella.
Vivienda de 480 m² en una parcela de cinco hectáreas a 900 metros de altitud en la Serranía de Ronda. La parcela desciende hacia el sur entre encinas y olivos centenarios, con las primeras estribaciones del Parque Natural Sierra de las Nieves al fondo. La propuesta es un único volumen en L que abraza el patio soleado sin cerrar las vistas a la sierra: blanco, bajo, sin aleros decorativos, con la geometría esencial de la arquitectura rural de la zona.
El programa, cuatro suites, salón-comedor de 80 m², cocina independiente y estudio, se distribuye en una sola planta con acceso directo al jardín o al patio desde todas las estancias. Los techos de 3,2 metros y las carpinterías de suelo a techo en el frente sur dan escala a un espacio que podría resultar abrumador. La elección de cal encalada a mano, piedra caliza local, madera de olivo y lino no es solo estética: son materiales que regulan la humedad, no retienen calor en verano y son reparables localmente.
El condicionante principal fue el régimen térmico de la Serranía: veranos secos con temperaturas que superan los 38 °C e inviernos fríos con heladas frecuentes por encima de los 700 metros de altitud. El porche sur de 2,4 metros de vuelo garantiza sombra completa en los meses de más calor y permite la entrada de sol rasante hasta el fondo del salón en invierno. Los muros de carga de hormigón blanco de 35 cm actúan como acumuladores de inercia térmica que estabilizan la temperatura interior entre 19 y 24 °C sin climatización mecánica la mayor parte del año. El agua de lluvia se recoge en un aljibe subterráneo de 40.000 litros bajo el patio, solución histórica en la zona, que abastece el riego y la piscina.