Arquitectura Residencial
Una casa pensada para vivir fuera.
Villa de 560 m² en dos plantas con orientación sur en la Costa Daurada. El jardín y la piscina son el centro de la propuesta: todo el programa gira alrededor de ese espacio exterior que actúa como salón principal durante los meses de buen tiempo. Las cuatro suites tienen acceso directo al jardín desde planta baja, o terraza privada desde planta primera.
El interior es cálido y sencillo. Travertino en suelos, roble en carpinterías y techos blancos que reflejan la luz del sur. El salón y el comedor forman un único espacio abierto de 70 m² que se prolonga hacia el exterior a través de puertas correderas de suelo a techo. Cuando están abiertas, la separación entre dentro y fuera desaparece completamente.
La parcela tiene una pendiente leve hacia el sur que el proyecto aprovecha para enterrar parcialmente el volumen de servicio, garajes y cuarto de instalaciones, liberando toda la planta baja para las zonas habitables a nivel del jardín. La piscina está hundida medio metro respecto a la terraza, lo que reduce su impacto visual desde el interior y mejora la relación entre el agua y los sofás exteriores.