Arquitectura Residencial
La piedra no argumenta. Se habita.
Vivienda unifamiliar de 620 m² en una parcela aislada del Empordà. El proyecto parte de una decisión que lo condiciona todo: construir integrándose en el relieve, dejando que el terreno defina la forma de la casa y no al revés. Los volúmenes de hormigón visto emergen de la pendiente con la naturalidad de una formación geológica, entre piedra seca y olivares centenarios.
El contraste entre la rotundidad de la envolvente y la calidez del interior es el tema central de Casa Petra. Fuera, masa y silencio; dentro, luz, roble macizo y vistas calibradas con precisión. Las aperturas no son ventanas convencionales sino instrumentos que filtran, enfocan y transforman la luz en un elemento arquitectónico tan importante como el hormigón mismo.
La estrategia estructural elimina cualquier pilar intermedio mediante forjados de hormigón armado de gran canto que trabajan como vigas planas, permitiendo estancias completamente diáfanas. La inercia térmica de los muros de 40 cm estabiliza las variaciones estacionales sin necesidad de sistemas mecánicos complejos, logrando un confort pasivo que reduce el consumo energético en cerca de un 60% respecto a una construcción convencional.