Arquitectura Residencial
Tres plantas, tres jardines, un mismo horizonte.
Villa de 760 m² sobre una ladera de la Costa Brava con vistas directas al Mediterráneo. La parcela baja en pendiente hacia el sur y el proyecto aprovecha ese desnivel para organizar tres plantas independientes, cada una con su propia terraza y acceso al jardín. Desde cualquier estancia hay vistas despejadas al mar.
El exterior es blanco, limpio y sin ornamentos, con grandes aperturas al sur y una fachada norte mucho más cerrada que actúa como pantalla frente a la tramuntana. La piscina de borde infinito en la planta superior corona el conjunto y establece el vínculo visual más directo con el horizonte marino. Los materiales exteriores, piedra local y madera de cedro, fueron elegidos por su comportamiento frente al ambiente salino.
La distribución en tres niveles resuelve el programa sin necesidad de grandes corredores: cada planta tiene una función propia. La planta baja concentra las zonas de día y la cocina, la intermedia los dormitorios de invitados y el estudio, y la superior la suite principal con terraza y piscina. El sistema de climatización es por suelo radiante en invierno y ventilación cruzada natural en verano, sin unidades exteriores visibles.